<?xml version="1.0" encoding="UTF-8"?><rss xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:content="http://purl.org/rss/1.0/modules/content/" xmlns:atom="http://www.w3.org/2005/Atom" version="2.0" xmlns:itunes="http://www.itunes.com/dtds/podcast-1.0.dtd" xmlns:googleplay="http://www.google.com/schemas/play-podcasts/1.0"><channel><title><![CDATA[El vicio impune de leer: Cuentos]]></title><description><![CDATA[Cuentos del vicioso de los libros.]]></description><link>https://elvicioimpune.substack.com/s/cuentos</link><image><url>https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!AQSK!,w_256,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fbucketeer-e05bbc84-baa3-437e-9518-adb32be77984.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2Ffa0d7c2d-e06e-49b6-8901-5ed5c0b2e69b_239x239.png</url><title>El vicio impune de leer: Cuentos</title><link>https://elvicioimpune.substack.com/s/cuentos</link></image><generator>Substack</generator><lastBuildDate>Sat, 11 Apr 2026 17:22:39 GMT</lastBuildDate><atom:link href="https://elvicioimpune.substack.com/feed" rel="self" type="application/rss+xml"/><copyright><![CDATA[Jorge Moreno Matos]]></copyright><language><![CDATA[es]]></language><webMaster><![CDATA[elvicioimpune@substack.com]]></webMaster><itunes:owner><itunes:email><![CDATA[elvicioimpune@substack.com]]></itunes:email><itunes:name><![CDATA[Jorge Moreno Matos]]></itunes:name></itunes:owner><itunes:author><![CDATA[Jorge Moreno Matos]]></itunes:author><googleplay:owner><![CDATA[elvicioimpune@substack.com]]></googleplay:owner><googleplay:email><![CDATA[elvicioimpune@substack.com]]></googleplay:email><googleplay:author><![CDATA[Jorge Moreno Matos]]></googleplay:author><itunes:block><![CDATA[Yes]]></itunes:block><item><title><![CDATA[Pachakuti (#317)]]></title><description><![CDATA[&#171;No hay novelista que no haya experimentado alguna vez la sensaci&#243;n presuntuosa de que la realidad le est&#225; reclamando una novela, de que no es &#233;l quien busca una novela, sino una novela quien lo est&#225; buscando a &#233;l]]></description><link>https://elvicioimpune.substack.com/p/pachakuti-317</link><guid isPermaLink="false">https://elvicioimpune.substack.com/p/pachakuti-317</guid><dc:creator><![CDATA[Jorge Moreno Matos]]></dc:creator><pubDate>Sat, 17 Jan 2026 16:30:20 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/5f9db1d8-1882-4269-8c27-40ac355f80c4_637x455.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<div class="pullquote"><h5>&#171;<em>No hay novelista que no haya experimentado alguna vez la sensaci&#243;n presuntuosa de que la realidad le est&#225; reclamando una novela, de que no es &#233;l quien busca una novela, sino una novela quien lo est&#225; buscando a &#233;l</em>&#187;. Javier Cercas, <em><strong>Anatom&#237;a de un instante.</strong></em></h5></div><div class="pullquote"><h5>&#171;<em>En el principio hab&#237;a sido el Caos</em>&#187;. Jos&#233; Revueltas, <em><strong>Los d&#237;as terrenales.</strong></em></h5></div><p>En el a&#241;o 2058, veintiocho de la Nueva Era, el proceso de designaci&#243;n por el Congreso de uno de sus 960 miembros para desempe&#241;ar el cargo de presidente de la rep&#250;blica durante tres a&#241;os se hab&#237;a iniciado. Hac&#237;a ya casi veinte que reg&#237;a la nueva Constituci&#243;n. M&#225;s perfecta, m&#225;s justa y, sobre todo, m&#225;s eficiente para garantizar la estabilidad pol&#237;tica. Hasta antes de ella, las crisis pol&#237;ticas, las destituciones presidenciales, los golpes de estado e incluso el asesinato de los presidentes en ejercicio o electos eran moneda corriente; ninguno llegaba a concluir su mandato (hubo, incluso, uno al que ni siquiera se le permiti&#243; jurar el cargo y tuvo que huir por la frontera norte a punta de pistola). Est&#225;bamos sumidos en una anarqu&#237;a que nos emparentaba m&#225;s con alg&#250;n estado fallido africano que con cualquiera de las rep&#250;blicas vecinas. Estas reforzaban todos los d&#237;as sus fronteras para impedir el ingreso masivo de compatriotas huyendo. En ese ambiente cargado de dificultades y conflictos, de inseguridad, desempleo y violencia cotidiana, de carencia absoluta de toda br&#250;jula c&#237;vica o moral, apareci&#243; el PSP: el Partido Salvador del Per&#250;.</p><p>Aparecieron como una fuerza pol&#237;tica independiente min&#250;scula pero lo suficientemente s&#243;lida para hacernos entender lo que se propon&#237;an: cambiarlo todo. Para lograrlo abandonaron las viejas costumbres de los pol&#237;ticos profesionales que solo se hac&#237;an elegir para enriquecerse o enriquecer a quienes financiaban sus campa&#241;as. Lo primero que hicieron fue desterrar el viejo esp&#237;ritu de cuerpo que encubr&#237;a los actos de corrupci&#243;n que hab&#237;an convertido a los pol&#237;ticos en la nueva casta de millonarios. Si alguien incurr&#237;a en un delito de cualquier tipo, inmediatamente era denunciado por sus propios compa&#241;eros y desaforado al instante por estos. Nadie se salvaba, a todos por igual era la consigna. Esa primera vez las leyes que dieron fueron de una intrascendencia enorme, porque lo verdaderamente importante fue esa actitud de limpieza y aut&#233;ntico rechazo a la corrupci&#243;n lo que nos convenci&#243; de que una generaci&#243;n de pol&#237;ticos decentes s&#237; era posible. Cuando cinco a&#241;os despu&#233;s los volvimos a votar, su presencia y poder en el Parlamento eran abrumadores. Y ahora s&#237; se dedicaron a dictar y votar leyes, amparados en esa mayor&#237;a, que beneficiaron a los olvidados de siempre. Su frase de campa&#241;a &#8220;&#161;T&#250; eres mi programa!&#8221; era una realidad que satisfac&#237;a a todos. Cinco a&#241;os despu&#233;s los votamos otra vez de un modo aplastante: absolutamente todos los miembros del Parlamento, los 260 congresistas de entonces, eran miembros del PSP. El mundo estaba asombrado. Tal vez por eso nunca sintieron la necesidad de presentar un candidato presidencial. Desde el parlamento, eran ellos quienes dirig&#237;an al pa&#237;s, se lo entregamos en bandeja para que hicieran lo que quisieran con &#233;l. Cuando en el tercer quinquenio de la Nueva Era propusieron una nueva Constituci&#243;n, nadie objet&#243; nada, nadie se opuso a sus propuestas porque confi&#225;bamos ciegamente en ellos. As&#237; empez&#243; el desmontaje del viejo Estado que en casi 250 a&#241;os de rep&#250;blica nunca hab&#237;a sabido proporcionar bienestar, prosperidad y seguridad (el lema de la Nueva Era) a sus ciudadanos. </p><p>La nueva Constituci&#243;n redujo al Poder Ejecutivo a la condici&#243;n de ente decorativo. Como hab&#237;an demostrado en los quince a&#241;os precedentes, se pod&#237;a gobernar el pa&#237;s y hacer bien las cosas desde el Parlamento, sin necesidad de un Presidente que respondiera a intereses particulares o partidarios o nombrara funcionarios que respondieran a esos mismos intereses. Todo nombramiento para un cargo p&#250;blico, desde el presidente (una figura decorativa necesaria para ceremonias protocolares o de representaci&#243;n en el exterior) hasta el portero para una escuela p&#250;blica, pasaba por el parlamento. La burocracia de los ministerios fue sustituida por una nueva estructura estatal que respond&#237;a tanto al PSP (que as&#237; aseguraba que los miembros m&#225;s capaces y leales al partido ocuparan esos puestos) como al Parlamento, que a final de cuentas eran lo mismo. Con este control estatal de todo el aparato burocr&#225;tico, de toda la infraestructura que lo hac&#237;a funcionar, fue sencillo modificar tambi&#233;n la estructura econ&#243;mica del pa&#237;s. Adem&#225;s de la paulatina restituci&#243;n de algunos derechos laborales suprimidos en d&#233;cadas anteriores en beneficio de empresarios codiciosos, la propiedad y la iniciativa privadas fueron alentadas con grandes beneficios tributarios y legales, protegidas por la nueva Constituci&#243;n, pero supervigiladas estrictamente por ella. Se crearon mecanismos y est&#237;mulos para quienes estuvieran dispuestos a arriesgar sus ahorros apostando por el pa&#237;s en vez de enviarlo al extranjero o guardarlo bajo siete llaves o en los bancos. Se sancionaba duramente la corrupci&#243;n, el peculado y el soborno. No estaba mal enriquecerse, dec&#237;a el texto constitucional, siempre y cuando otro ganara algo con tu enriquecimiento. Esto no solo fue completamente novedoso y bien recibido (se convirti&#243; en art&#237;culo de fe de la Nueva Era), sino que alent&#243; a miles a trabajar duro, ahorrar dinero e invertir en las empresas que controlaba el Parlamento. En solo cinco a&#241;os, el panorama econ&#243;mico y social cambi&#243; radicalmente. Y con ellos, la mentalidad de las personas. </p><p>Poco a poco se fueron convenciendo que disentir de lo que decid&#237;a un gobierno benefactor como el nuestro, estar en desacuerdo en lo m&#225;s m&#237;nimo con &#233;l era antipatriota, desleal e incluso peligroso, pues pon&#237;a en riesgo todo lo logrado hasta ese momento. Fue entonces, en el segundo quinquenio de la nueva Constituci&#243;n que un refer&#233;ndum decidi&#243;, mayoritariamente, la eliminaci&#243;n de los partidos pol&#237;ticos, los sindicatos y cualquier forma de organizaci&#243;n o agremiaci&#243;n que fomentara cualquier actitud de disidencia o cr&#237;tica, por &#237;nfima que fuera. Fue la primera enmienda a una Constituci&#243;n que cre&#237;amos perfecta y en la que desapareci&#243; por completo toda alusi&#243;n a las agrupaciones pol&#237;ticas o ciudadanas o cualquier cosa que se le pareciera. Fue solo el principio.</p><p>Con el tiempo se convencieron de que mientras no cambiaran tambi&#233;n la forma de pensar de las personas, el peligro de retroceder al estado anterior de cosas o incubar a los disconformes o antisistema de siempre era una amenaza latente y peligrosa. No se pod&#237;a construir un nuevo pa&#237;s con hombres formados en una mentalidad retr&#243;grada y derrotista. Fue as&#237; como en el tercer quinquenio de la nueva Constituci&#243;n fueron prohibidos en los programas de estudios de escuelas y universidades las asignaturas de Literatura, Filosof&#237;a y Sociolog&#237;a. La de Historia qued&#243; a cargo de un Colegio de Historiadores cuya junta directiva, como ha quedado dicho, era nombrada por el Parlamento. Este Colegio se encargaba de seleccionar qu&#233; y c&#243;mo deb&#237;a ense&#241;arse en las escuelas y universidades y en los libros de texto, teniendo mucho cuidado de eliminar los acontecimientos m&#225;s vergonzosos de nuestra historia que nos hac&#237;an tener poca estima de nosotros mismos o aquellos personajes que eran un estigma nacional. La Historia deb&#237;a ser, por mandato expreso del Parlamento, positiva, patri&#243;tica y solo recordar o conmemorar aquello que merec&#237;a ser recordado o conmemorado. Cuando la literatura, la filosof&#237;a, la sociolog&#237;a y parte de la historia desaparecieron de los programas de ense&#241;anza result&#243; muy natural tambi&#233;n que desaparecieran estas especialidades de las universidades. En el a&#241;o 2047, el &#250;ltimo graduado en Filosof&#237;a fue un alumno de San Marcos del que nadie hoy recuerda su nombre y no se sabe qu&#233; fue de &#233;l.</p><p>Contrario a lo que pudiera pensarse, cuando se debati&#243; la eliminaci&#243;n de estas materias fueron muy pocas las voces que se alzaron en su defensa. El debate m&#225;s enconado se dio con el de la Literatura, tal vez porque si hay un pa&#237;s con miles de individuos con vocaci&#243;n de escritor ese es el nuestro. Pero fue una defensa tibia y timorata que poco pudo hacer para que los estudiantes siguieran leyendo a Vallejo, Alegr&#237;a o a Arguedas en las escuelas. Este &#250;ltimo, especialmente, fue duramente criticado en aquella &#233;poca. Se acusaba a su literatura de ofrecer una imagen miserable, lastimosa del indio que m&#225;s que reivindicarlo, razonaban, parec&#237;a odiarlo, adem&#225;s de que, en este pa&#237;s, aduc&#237;an, ya no exist&#237;an indios, que dejaron de existir hace mucho y los pocos que a&#250;n quedaban, si acaso, eran el resultado de una mezcla racial y empoderamiento econ&#243;mico tan notables que, definitivamente, Arguedas se equivocaba. O, en el mejor de los casos, se refer&#237;a a un sujeto del pasado cuyo recuerdo poco o nada serv&#237;a para engrandecer al pa&#237;s. Era una p&#233;rdida de tiempo leerlo; ense&#241;arlo, una estupidez. Para sancionar el nuevo pensamiento nacional, se mand&#243; instalar un gigantesco panel a la salida del aeropuerto internacional que recib&#237;a a los visitantes extranjeros con el lema:</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z-x1!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z-x1!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z-x1!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg 848w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z-x1!,w_1272,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg 1272w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z-x1!,w_1456,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg 1456w" sizes="100vw"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z-x1!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg" width="500" height="162" data-attrs="{&quot;src&quot;:&quot;https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg&quot;,&quot;srcNoWatermark&quot;:null,&quot;fullscreen&quot;:null,&quot;imageSize&quot;:null,&quot;height&quot;:162,&quot;width&quot;:500,&quot;resizeWidth&quot;:null,&quot;bytes&quot;:16875,&quot;alt&quot;:null,&quot;title&quot;:null,&quot;type&quot;:&quot;image/jpeg&quot;,&quot;href&quot;:null,&quot;belowTheFold&quot;:false,&quot;topImage&quot;:true,&quot;internalRedirect&quot;:&quot;https://elvicioimpune.substack.com/i/184872498?img=https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg&quot;,&quot;isProcessing&quot;:false,&quot;align&quot;:null,&quot;offset&quot;:false}" class="sizing-normal" alt="" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z-x1!,w_424,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z-x1!,w_848,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg 848w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z-x1!,w_1272,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg 1272w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!Z-x1!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5cf8ba63-e3cc-4e12-91ba-85bf660308be_500x162.jpeg 1456w" sizes="100vw" fetchpriority="high"></picture><div></div></div></a></figure></div><p>Por esa misma &#233;poca, en el Parlamento alguien dijo: &#8220;La literatura y la historia no sirven para nada, solo para sentir l&#225;stima de nosotros mismos. Antes que un libro, hay que poner un plato de comida en las mesas de nuestros hijos. Esa es la verdadera misi&#243;n de esta generaci&#243;n&#8221;, sentenci&#243;. Y, en consecuencia, as&#237; obraron. Luego de eliminar saberes in&#250;tiles como las Humanidades o las Ciencias Sociales, modificaron, suprimieron o crearon en su reemplazo (de acuerdo con esa visi&#243;n) museos, bibliotecas, archivos, lugares de memoria y todo cuanto recordara un pasado denigrante y pesimista, que es como definieron a los tiempos anteriores a la Nueva Era. Las universidades cambiaron radicalmente sus organizaciones y modificaron dr&#225;sticamente los programas de estudio. Muchas incluso cambiaron a Escuelas T&#233;cnicas al ofrecer carreras eminentemente pr&#225;cticas, que era lo que el pa&#237;s necesitaba antes que m&#225;s abogados, fil&#243;sofos o poetas. En el caso de las facultades de Derecho, se limit&#243; dr&#225;sticamente el n&#250;mero de postulantes e ingresantes a esa especialidad, convencidos como estaba el nuevo r&#233;gimen de que, en un pa&#237;s con cada vez menos conflictos sociales, estos eran menos necesarios. Este cambio en la estructura educativa del pa&#237;s propici&#243;, a su vez, otro en el aparato productivo benefici&#225;ndolo, sumando miles de nuevos y entusiastas operarios y t&#233;cnicos que facilitaron la reconversi&#243;n industrial de la naci&#243;n y su r&#225;pido enriquecimiento. </p><p>Casi lo mismo ocurri&#243; con los deportes, que desde un principio promovieron, convencido como estaba el PSP de que la pr&#225;ctica de alguna disciplina deportiva alejaba a los j&#243;venes de la pol&#237;tica, la lectura o la tertulia. Se ofrecieron todo tipo de becas o financiamiento a quien practicara uno; ni siquiera hab&#237;a que destacar o ser medianamente aceptable, solo practicarlo. El f&#250;tbol fue el que m&#225;s apoyo recibi&#243;. Se construyeron decenas de estadios por todo el pa&#237;s, se crearon ligas en todas las ciudades y se llegaron a organizar hasta dos mil seiscientos campeonatos distintos al a&#241;o, los que eran transmitidos por la televisi&#243;n el d&#237;a entero. Y cuando alguien recib&#237;a la m&#237;nima atenci&#243;n de un club extranjero, el Estado se encargaba de facilitar todo para su contrataci&#243;n. Nos convertimos en el primer pa&#237;s exportador de jugadores de f&#250;tbol del mundo.</p><p>En la Nueva Era, la prensa y los medios de comunicaci&#243;n fueron el gran escollo a salvar por el decidido respaldo que desde el exterior recib&#237;an, ya fuera la Unesco, el Papa o alguna de las llamadas oeneg&#233;s. Y fue ese apoyo, precisamente, el que sirvi&#243; para eliminarlos o, en el mejor de los casos, para controlarlos. Nos convencieron de que la prensa y los medios de comunicaci&#243;n solo obedec&#237;an a consignas de grupos de poder econ&#243;mico interesados en perpetuar esos privilegios seculares. Que nunca se hab&#237;an preocupado realmente por nuestro bienestar y que el llamado derecho a la opini&#243;n o la libertad de prensa eran una falacia, una entelequia con la que hab&#237;an sabido enga&#241;arnos por casi 250 a&#241;os. Retaron a los medios de comunicaci&#243;n a publicar todas las opiniones de los ciudadanos de a pie en sus p&#225;ginas o a transmitirlas en sus programas de televisi&#243;n, especialmente aquellas que los criticaban, en nombre de esos derechos que ellos dec&#237;an defender, pero como eso nunca sucedi&#243; poco a poco fueron perdiendo lectores, audiencia y, lo que era m&#225;s importante, anunciantes. Las empresas, deseosas de congraciarse con el nuevo r&#233;gimen, renunciaron a publicitar sus productos en medios vendidos al extranjero. En poco menos de cinco a&#241;os quebraron o se disolvieron por falta de p&#250;blico. Inmediatamente apareci&#243; Progreso, un tipo de prensa oficialista y patri&#243;tica que empez&#243; a difundir la nueva imagen de un pa&#237;s pr&#243;spero y cada vez con menos pobres, un pa&#237;s que ahora s&#237; funcionaba. No se sab&#237;a a ciencia cierta qui&#233;n estaba detr&#225;s de ella, quienes eran los responsables y tampoco nos import&#243; por esa imagen feliz de un pa&#237;s floreciente y boyante que ofrec&#237;a a todos. Cuando alguna voz desde el exterior llegaba para criticarla por mostrar un pa&#237;s de apariencias, sumido en una arcadia inexistente, inmediatamente tom&#225;bamos las calles para exigirle al gobierno que rompiera relaciones con el entrometido que cuestionaba nuestro bienestar, o que abandonase el organismo que lo censuraba. Varios escritores en el exilio, siempre tan prestos a criticar, fueron privados de la nacionalidad y declarados enemigos del Estado.   </p><p>El PSP es una maquinaria perfectamente dise&#241;ada, no sabemos por qui&#233;n, pero con un conocimiento profundo de la idiosincrasia, la psicolog&#237;a y la historia nacionales. Y es perfecta porque entendi&#243; que el caudillismo, nuestro borreguismo ciego y est&#250;pido, fue el gran causante de nuestro fracaso colectivo. Por eso, desde el principio, el PSP renunci&#243; a eso. No tiene un l&#237;der identificable, no hay un caudillo o un l&#237;der que lo represente. Su forma de organizaci&#243;n es por c&#233;lulas y estamentos, de modo que la toma de decisiones solo involucra, seg&#250;n la importancia de estas, al estamento indicado o al grupo de trabajo responsable. Nadie acumulaba m&#225;s poder del necesario y tampoco es posible hacerlo porque qued&#243; abolida la reelecci&#243;n y declarado delito capital el solo mencionarla o proponerla. Y para que esto funcionara de manera efectiva, se le permiti&#243; a los militares y a los polic&#237;as ser parte del Parlamento. As&#237;, todos, sin exclusi&#243;n alguna, ten&#237;an la posibilidad (o la esperanza al menos) de ser parte de las decisiones que se tomaban sobre el pa&#237;s. Ante la eventualidad de que pudieran perder el control (algo imposible, pero no descartable), ten&#237;an un plan de contingencia bien elaborado que aseguraba el mantenimiento de la estructura del aparato estatal instaurado, el modelo econ&#243;mico inalterable y las reformas educativas y sociales intactas: se eliminaba inmediatamente al responsable. Se pondr&#237;a en marcha apenas la primera voz o s&#237;ntoma de descontento, desacuerdo o divisi&#243;n se escuchara o sintiera. Como no se quer&#237;a retroceder lo avanzado, nadie objet&#243; el plan. Adem&#225;s, nunca fue necesario ejecutarlo porque jam&#225;s alguien protest&#243;. En los casi seis lustros de la Nueva Era no he sabido de la existencia de alg&#250;n disidente; y si lo hubo, no nos enteramos. </p><p>Toda esta sensaci&#243;n de felicidad estall&#243; un d&#237;a. Con lo que no contaba en sus planes el PSP fue con los estragos que el calentamiento global y el cambio clim&#225;tico provocaban en las econom&#237;as de las naciones del mundo. La agricultura, ante la escasez cada vez mayor del agua, se resinti&#243; profundamente y sectores productivos claves como la miner&#237;a empezaron a mostrar se&#241;ales de agotamiento. Las fuentes de energ&#237;a empezaron a escasear, y con ellas las subsistencias. Cuando las primeras plantas generadoras de electricidad paralizaron, se desviaron los cursos de los r&#237;os y los embalses de las lagunas hacia aquellas plantas que pudieran seguir operando. Cuando las poblaciones que depend&#237;an del ecosistema de uno u otra, ahora secos, colapsaron, se traslad&#243; su poblaci&#243;n a las ciudades. No faltaron los que se opusieron, pero el Colegio de Historiadores decret&#243; que, desde los Incas, se trasladaban poblaciones enteras &#8212;los mitimaes&#8212; para su propio beneficio, as&#237; que, como se esperaba, las protestas cesaron. Pero result&#243; insuficiente. Los recursos se agotaban y empezaron a reemplazarlos uno tras otro con todo aquello que fuera inflamable, proveyera energ&#237;a o proporcionara alguna forma de carburante. Cuando todo lo combustible se agot&#243;, se apunt&#243; al &#250;nico bien, abundante y presente en todos lados, que a&#250;n no hab&#237;amos convertido en energ&#237;a, en calor para nuestros hogares: los libros. &#8220;Hay tantos libros in&#250;tiles en el pa&#237;s&#8221;, dijo la presidenta del Parlamento, &#8220;que mientras los quemamos todos nos dar&#225; tiempo a descubrir una nueva fuente de energ&#237;a&#8221;. Y as&#237; empez&#243; la Gran Quema Nacional, la recolecci&#243;n, casa por casa, de todo libro, impreso, manuscrito o cuaderno que sirviera para mantenernos funcionando.</p><p>Hasta ahora, nunca hab&#237;a cuestionado al PSP. Fui uno de los millones que los votaron desde que aparecieron en la vida p&#250;blica y siempre acept&#233; toda reforma constitucional o legal que propusieron. Pero quemar libros, por in&#250;tiles o inservibles que ahora puedan parecer, va contra mis principios, contra un at&#225;vico y secular sentido de la moralidad. Un acto de barbarie que solo puede ser respondido con otro acto de barbarie, lo que nos lleva al principio. Han pasado 250 a&#241;os de su historia y 1000 m&#225;s de la nuestra y estamos otra vez como al principio, mat&#225;ndonos entre nosotros, destruyendo para construir. La historia de nunca acabar. Esta es la s&#233;tima vez que tengo que volver para arreglar las cosas y arrasarlo, reiniciarlo todo nuevamente. &#191;Hasta cu&#225;ndo he de volver?</p><p></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://elvicioimpune.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer El vicio impune! Suscr&#237;bete gratis para recibir nuevos posts.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Escribe tu correo electr&#243;nico..." tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Suscribirse"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El campeón del mundo (#179)]]></title><description><![CDATA[&#171;Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca ser&#225; tan severo como un hijo juzgando a su padre&#187; / Enrique Jardiel Poncela.]]></description><link>https://elvicioimpune.substack.com/p/el-campeon-del-mundo-179</link><guid isPermaLink="false">https://elvicioimpune.substack.com/p/el-campeon-del-mundo-179</guid><dc:creator><![CDATA[Jorge Moreno Matos]]></dc:creator><pubDate>Fri, 06 Sep 2024 13:13:52 GMT</pubDate><enclosure url="https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/916b23f1-1f09-468c-a6ce-14091dbce773_600x399.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<div class="pullquote"><h5>&#171;Por severo que sea un padre juzgando a su hijo, nunca ser&#225; tan severo como un hijo juzgando a su padre&#187; / Enrique Jardiel Poncela.</h5></div><p>No hab&#237;a que ser muy inteligente (y la verdad, mi padre no lo era) para darse cuenta de lo que se ven&#237;a. A &#233;l solo le bast&#243; una mil&#233;sima de segundo para hacerlo, que es m&#225;s de lo que muchos pod&#237;an esperar de &#233;l en el campo de juego. En el primero de esos dieciocho segundos cruciales de su vida supo que estaba ante la oportunidad que hab&#237;a esperado desde siempre para salir de pobre y desconocido y la aprovech&#243; sin pedirle permiso a nadie. Y la sigui&#243; aprovechando el resto de sus d&#237;as. Mi padre. </p>
      <p>
          <a href="https://elvicioimpune.substack.com/p/el-campeon-del-mundo-179">
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          </a>
      </p>
   ]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[Un gato (#140)]]></title><description><![CDATA[Pese a los problemas y discusiones, y a la falta de dinero com&#250;n en todas las familias, ella siempre consider&#243; la suya como una muy feliz y normal.]]></description><link>https://elvicioimpune.substack.com/p/un-gato-140</link><guid isPermaLink="false">https://elvicioimpune.substack.com/p/un-gato-140</guid><dc:creator><![CDATA[Jorge Moreno Matos]]></dc:creator><pubDate>Mon, 27 May 2024 13:31:18 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!F99J!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F2d30d105-ecf9-4449-b69f-439df9e424c0_1000x664.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Pese a los problemas y discusiones, y a la falta de dinero com&#250;n en todas las familias, ella siempre consider&#243; la suya como una muy feliz y normal. O por lo menos lo fue hasta el d&#237;a en que apareci&#243; en sus vidas el dichoso gato. Nunca le gustaron los animales, y mucho menos estos, pero su hija m&#225;s peque&#241;a se encari&#241;&#243; pronto con &#233;l y dej&#243; que se lo quedara. Era de un color naranja bastante raro y extra&#241;o, como el Garfield de las tiras c&#243;micas; tan peculiar que se convencieron que se trataba de un ejemplar de alguna raza nunca vista. Y ese fue el nombre que le pusieron. </p>
      <p>
          <a href="https://elvicioimpune.substack.com/p/un-gato-140">
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      </p>
   ]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El amigo Pericles (#138)]]></title><description><![CDATA[Al principio nadie sospech&#243; nada.]]></description><link>https://elvicioimpune.substack.com/p/el-amigo-pericles-138</link><guid isPermaLink="false">https://elvicioimpune.substack.com/p/el-amigo-pericles-138</guid><dc:creator><![CDATA[Jorge Moreno Matos]]></dc:creator><pubDate>Mon, 20 May 2024 13:30:27 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!PXE_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c950dee-c233-40a2-85c9-84e84faa1452_814x687.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Al principio nadie sospech&#243; nada. No cuestionaron las fotograf&#237;as ni los documentos y tampoco ten&#237;an por qu&#233; hacerlo. Solo cuando estos empezaron a sucederse uno tras otro comenzaron los problemas. As&#237; fue como todo lo hallado por Pericles lleg&#243; a m&#237;. Al examinarlo pens&#233; descubrir el fraude m&#225;s sensacional de la historia, pero tuve que rendirme ante lo evidente: todo era incuestionablemente aut&#233;ntico. Lo digo yo con la autoridad que me dan veinte a&#241;os de trabajo en la secci&#243;n de Antig&#252;edades de la Biblioteca Nacional. No entend&#237;a como alguien tan mediocre e insignificante como &#233;l, un simple aficionado a la historia, pod&#237;a tener tanta buena suerte.   </p><p>Todo empez&#243; cuando, ya muy enfermo y poco antes de morir, Maticorena, quien fue casi como un padre para m&#237;, me llam&#243; para entregarme unos papeles y documentos personales para que escribiera su biograf&#237;a. Con ese material no alcanzaba para componer ni media p&#225;gina; sin embargo, hab&#237;a uno que otro documento de gran valor testimonial con el que se pod&#237;a, tal vez, escribir una bonita nota. Entre lo que recib&#237; estaba la curiosa fotograf&#237;a en la que aparece con Pablo Macera flanqueando a Ra&#250;l Porras. La tomaron cuando ambos eran dos j&#243;venes estudiantes de Historia en San Marcos, luego de una de las m&#237;ticas tertulias que organizaba el reconocido historiador en un chifa de Surquillo que &#233;l frecuentaba siempre y en las que aprovechaba para averiguar lo que estaban investigando, los archivos que visitaban, los documentos que descubr&#237;an o, simplemente, el &#250;ltimo chisme de la Facultad.</p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!PXE_!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c950dee-c233-40a2-85c9-84e84faa1452_814x687.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!PXE_!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c950dee-c233-40a2-85c9-84e84faa1452_814x687.jpeg 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!PXE_!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c950dee-c233-40a2-85c9-84e84faa1452_814x687.jpeg 848w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!PXE_!,w_1272,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c950dee-c233-40a2-85c9-84e84faa1452_814x687.jpeg 1272w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!PXE_!,w_1456,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c950dee-c233-40a2-85c9-84e84faa1452_814x687.jpeg 1456w" sizes="100vw"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!PXE_!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F6c950dee-c233-40a2-85c9-84e84faa1452_814x687.jpeg" width="682" height="575.5945945945946" data-attrs="{&quot;src&quot;:&quot;https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/6c950dee-c233-40a2-85c9-84e84faa1452_814x687.jpeg&quot;,&quot;srcNoWatermark&quot;:null,&quot;fullscreen&quot;:null,&quot;imageSize&quot;:null,&quot;height&quot;:687,&quot;width&quot;:814,&quot;resizeWidth&quot;:682,&quot;bytes&quot;:68957,&quot;alt&quot;:null,&quot;title&quot;:null,&quot;type&quot;:&quot;image/jpeg&quot;,&quot;href&quot;:null,&quot;belowTheFold&quot;:false,&quot;topImage&quot;:true,&quot;internalRedirect&quot;:null,&quot;isProcessing&quot;:false,&quot;align&quot;:null,&quot;offset&quot;:false}" class="sizing-normal" alt="" 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class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg role="img" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><title></title><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" 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Cuando le cont&#233; esta historia a Pericles, a &#233;l solo se le ocurri&#243; preguntar si conoc&#237;a el nombre del chifa. &#8220;&#191;Y eso qu&#233; importa?&#8221;, le espet&#233; molest&#243; por una pregunta tan est&#250;pida. Cuando insisti&#243; repetidas veces en lo mismo, lo mand&#233; con Macera a averiguarlo para quit&#225;rmelo de encima. Luego este me llam&#243; muy molesto conmigo por hab&#233;rselo enviado.</p><p>Recuerdo muy bien todo esto porque la imagen era id&#233;ntica a una que mostr&#243; Pericles en un congreso de historia. Como todos saben, Vargas Llosa fue alumno de Porras en San Marcos y trabaj&#243; con &#233;l durante casi cinco a&#241;os en su casa de Miraflores. Incluso aparece como personaje en dos de sus novelas y con verdadera veneraci&#243;n en su libro de memorias. Pero pese a ese largo y conocido trato no exist&#237;a ning&#250;n registro fotogr&#225;fico del reconocido historiador con nuestro Nobel hasta ese d&#237;a de la conferencia fr&#237;vola y sosa de Pericles. Solo yo repar&#233; en la semejanza de la nueva fotograf&#237;a con la otra que, curiosamente, ya nadie recordaba y empezaba a difuminarse de la memoria de todos.   </p><p>Caus&#243; tal revuelo su descubrimiento que durante meses fue entrevistado en la radio y televisi&#243;n y los diarios lo solicitaban continuamente para sus p&#225;ginas culturales. Pero fue solo el principio. En tres a&#241;os de investigaciones en archivos y bibliotecas ignotos, Pericles hizo aparecer de la nada un ejemplar en perfecto estado de la <em><strong>Doctrina Christiana</strong></em> de 1584, otro de la presunta cr&#243;nica perdida <em><strong>Relaci&#243;n del descubrimiento del Per&#250;</strong></em> de Rodrigo Lozano, una colecci&#243;n completa que se cre&#237;a inexistente del peri&#243;dico <em><strong>El Hijo del Montonero</strong></em> de la &#233;poca de la Confederaci&#243;n, documentos que d&#225;bamos por perdidos para siempre en incendios, saqueos, robos y guerras. Pericles ha resuelto el misterio de todo aquello que carec&#237;a de nombre propio, lugar de procedencia o fecha de nacimiento, muerte u ocurrencia.</p><p>Cuando se le preguntaba donde hac&#237;a sus descubrimientos, ofrec&#237;a versiones diferentes. Primero mencion&#243; un archivo particular cuyo nombre la familia pidi&#243; mantener en reserva. Luego sindic&#243; a un anticuario como su principal proveedor, cuyo nombre deb&#237;a ocultar para evitarle problemas legales. Finalmente, que lo adquir&#237;a en el mercado negro de antig&#252;edades del jir&#243;n Caman&#225;. A nadie sorprendi&#243; tantas aclaraciones contradictorias y discordantes unas con otras. A todos nos qued&#243; claro que Pericles estaba en posesi&#243;n de aut&#233;nticas joyas hist&#243;ricas en perfecto estado de conservaci&#243;n que no estaba dispuesto a compartirlas con nadie.  </p><p>Esta semana ha divulgado cuarentaicinco segundos de una pel&#237;cula que nadie conoc&#237;a del terremoto de Yungay. Lo que se ve en ella hizo que no pocas personas abandonaran la sala y una que otra se desmayara. Quien film&#243; la pel&#237;cula lo hizo desde una posici&#243;n convenientemente elevada y sabiendo que desde ella no corr&#237;a riesgo alguno. El &#250;nico testigo con c&#225;mara en mano que vio pasar la avalancha de piedra, lodo y muerte que sepult&#243; a la antigua ciudad de Yungay y a sus miles de habitantes en cuesti&#243;n de segundos. Los mismos aterradores segundos que dura la pel&#237;cula. Ha sido un esc&#225;ndalo.  </p><p>Si para descubrir lo que descubr&#237;a Pericles hac&#237;a trampa, esta vez el imb&#233;cil actu&#243; sin considerar las consecuencias. Ahora todos los historiadores y el pa&#237;s entero cuestionan la autenticidad de sus hallazgos, pero m&#225;s que eso &#161;d&#243;nde los consigue! &#161;Cu&#225;l es su fuente! Est&#225; bajo sospecha y la Polic&#237;a y el Ministerio P&#250;blico ya lo investigan.</p><p>No s&#233; si Pericles invent&#243; la m&#225;quina del tiempo o si es el diablo divirti&#233;ndose jugando a ser historiador. Lo que s&#237; s&#233; es que debo ponerle fin a sus viajes antes de que entienda que el tiempo, como el universo, est&#225; hecho de dos dimensiones, y que tanto se puede ir hacia atr&#225;s como hacia adelante. Entonces descubrir&#237;a que ma&#241;ana es el d&#237;a que eleg&#237; para asesinarlo y quedarme con su inmensa biblioteca.</p><h5>* Este cuento obtuvo el tercer lugar en el concurso <em>El cuento de las Mil palabras</em> de la revista Caretas el a&#241;o 2018.</h5><p></p><p></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://elvicioimpune.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer El vicio impune! Suscr&#237;bete gratis para recibir nuevos posts.</p></div><form class="subscription-widget-subscribe"><input type="email" class="email-input" name="email" placeholder="Escribe tu correo electr&#243;nico..." tabindex="-1"><input type="submit" class="button primary" value="Suscribirse"><div class="fake-input-wrapper"><div class="fake-input"></div><div class="fake-button"></div></div></form></div></div><p></p>]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El misántropo (#135)]]></title><description><![CDATA[Hoy fui a la librer&#237;a y, como ya es costumbre cada vez que entr&#243; en una, frente a la mesa de novedades su recuerdo volvi&#243; a machacarme otra vez.]]></description><link>https://elvicioimpune.substack.com/p/el-misantropo-135</link><guid isPermaLink="false">https://elvicioimpune.substack.com/p/el-misantropo-135</guid><dc:creator><![CDATA[Jorge Moreno Matos]]></dc:creator><pubDate>Thu, 09 May 2024 13:31:18 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!FgTp!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F5b00c3e1-9341-4d0d-8730-e420089d081c_1280x703.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>Hoy fui a la librer&#237;a y, como ya es costumbre cada vez que entr&#243; en una, frente a la mesa de novedades su recuerdo volvi&#243; a machacarme otra vez. Era el chico m&#225;s inteligente de su edad en el barrio, el que mejores notas sacaba y el que obedec&#237;a a su madre en todo sin protestar. </p>
      <p>
          <a href="https://elvicioimpune.substack.com/p/el-misantropo-135">
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          </a>
      </p>
   ]]></content:encoded></item><item><title><![CDATA[El Genovital (#114)]]></title><description><![CDATA[La mejor novela de ciencia ficci&#243;n que he le&#237;do y despert&#243; mi avidez por el g&#233;nero es una novela peruana que nunca se public&#243;, una que nunca conoci&#243; la imprenta.]]></description><link>https://elvicioimpune.substack.com/p/el-genovital-114</link><guid isPermaLink="false">https://elvicioimpune.substack.com/p/el-genovital-114</guid><dc:creator><![CDATA[Jorge Moreno Matos]]></dc:creator><pubDate>Tue, 26 Dec 2023 14:29:16 GMT</pubDate><enclosure url="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg" length="0" type="image/jpeg"/><content:encoded><![CDATA[<p>No leo mucha ciencia ficci&#243;n, o por lo menos no lo hac&#237;a hasta que cay&#243; en mis manos la mejor novela en ese g&#233;nero que haya le&#237;do alguna vez. Como no era muy aficionado a ella, hasta el momento en que ocurrieron los hechos que voy a contar, hab&#237;a le&#237;do muy poco y desordenadamente a Clark, Le Guin, Vonnegut, Bradbury, Matheson. Debo decir, sin embargo, que el mejor libro de ciencia ficci&#243;n, la mejor novela de este g&#233;nero que he le&#237;do y despert&#243; mi avidez por &#233;l es una novela peruana que nunca se public&#243;, una que nunca conoci&#243; la imprenta. Y como en la escena final de <strong><a href="https://elvicioimpune.substack.com/p/el-misantropo-135">un cuento que escrib&#237; hace tiempo</a></strong>, siempre que entro en una librer&#237;a y veo t&#237;tulos nuevos, me hago la ilusi&#243;n de encontrar entre las novedades editoriales a <em><strong>El Genovital</strong></em>, ganando los lectores que merece.   </p><div class="captioned-image-container"><figure><a class="image-link image2 is-viewable-img" target="_blank" href="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg" data-component-name="Image2ToDOM"><div class="image2-inset"><picture><source type="image/webp" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,w_424,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,w_848,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg 848w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,w_1272,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg 1272w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,w_1456,c_limit,f_webp,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg 1456w" sizes="100vw"><img src="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg" width="352" height="488.8888888888889" data-attrs="{&quot;src&quot;:&quot;https://substack-post-media.s3.amazonaws.com/public/images/26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg&quot;,&quot;srcNoWatermark&quot;:null,&quot;fullscreen&quot;:null,&quot;imageSize&quot;:null,&quot;height&quot;:900,&quot;width&quot;:648,&quot;resizeWidth&quot;:352,&quot;bytes&quot;:188617,&quot;alt&quot;:null,&quot;title&quot;:null,&quot;type&quot;:&quot;image/jpeg&quot;,&quot;href&quot;:null,&quot;belowTheFold&quot;:false,&quot;topImage&quot;:true,&quot;internalRedirect&quot;:null,&quot;isProcessing&quot;:false,&quot;align&quot;:null,&quot;offset&quot;:false}" class="sizing-normal" alt="" srcset="https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,w_424,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg 424w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,w_848,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg 848w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,w_1272,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg 1272w, https://substackcdn.com/image/fetch/$s_!sZyL!,w_1456,c_limit,f_auto,q_auto:good,fl_progressive:steep/https%3A%2F%2Fsubstack-post-media.s3.amazonaws.com%2Fpublic%2Fimages%2F26e01b9e-a5d4-4a39-8c13-b8688306032c_648x900.jpeg 1456w" sizes="100vw" fetchpriority="high"></picture><div class="image-link-expand"><div class="pencraft pc-display-flex pc-gap-8 pc-reset"><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container restack-image"><svg role="img" width="20" height="20" viewBox="0 0 20 20" fill="none" stroke-width="1.5" stroke="var(--color-fg-primary)" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" xmlns="http://www.w3.org/2000/svg"><g><title></title><path d="M2.53001 7.81595C3.49179 4.73911 6.43281 2.5 9.91173 2.5C13.1684 2.5 15.9537 4.46214 17.0852 7.23684L17.6179 8.67647M17.6179 8.67647L18.5002 4.26471M17.6179 8.67647L13.6473 6.91176M17.4995 12.1841C16.5378 15.2609 13.5967 17.5 10.1178 17.5C6.86118 17.5 4.07589 15.5379 2.94432 12.7632L2.41165 11.3235M2.41165 11.3235L1.5293 15.7353M2.41165 11.3235L6.38224 13.0882"></path></g></svg></button><button tabindex="0" type="button" class="pencraft pc-reset pencraft icon-container view-image"><svg xmlns="http://www.w3.org/2000/svg" width="20" height="20" viewBox="0 0 24 24" fill="none" stroke="currentColor" stroke-width="2" stroke-linecap="round" stroke-linejoin="round" class="lucide lucide-maximize2 lucide-maximize-2"><polyline points="15 3 21 3 21 9"></polyline><polyline points="9 21 3 21 3 15"></polyline><line x1="21" x2="14" y1="3" y2="10"></line><line x1="3" x2="10" y1="21" y2="14"></line></svg></button></div></div></div></a></figure></div><p>Le&#237; esta alucinante novela cuando, para el concurso que organiz&#243; el diario donde trabajaba para celebrar sus 170 a&#241;os de existencia, llegaron cientos de manuscritos, cerca de medio millar de novelas que aspiraban al suculento premio y, con toda seguridad, a la consagraci&#243;n como escritores por parte de sus autores. No hubo manera de salir del alboroto suscitado que haciendo un control de da&#241;os para facilitarle el trabajo al jurado de cinco reconocidos escritores que estaban dispuestos a leer s&#243;lo diez de los manuscritos que llegaran. Para seleccionar esos diez manuscritos el diario seleccion&#243; un grupo de veinte personas, entre redactores y editores, que leer&#237;a cada una veinte manuscritos. Cada lector deb&#237;a seleccionar cinco que entregar&#237;a a uno de los otros diecinueve lectores; al final, todos deb&#237;an seleccionar uno de esos cinco que presentar&#237;an en la reuni&#243;n final en la cual se definir&#237;an las diez novelas finalistas, las diez que leer&#237;a el jurado calificador. Como resulta obvio mencionar, yo fui uno de esos veinte lectores y, de las veinte manuscritos que recib&#237;, recuerdo bastante bien que seleccion&#233; cuatro que merec&#237;an pasar con todo derecho a la siguiente ronda (se nos instruy&#243; que si alguno no guardaba las formalidades m&#237;nimas de presentaci&#243;n &#8212;pulcritud en lo ortogr&#225;fico o gramatical, por ejemplo&#8212; o revelaba de alg&#250;n modo a su autor &#8212;hubo tres que desech&#233; que dedicaban su obra a sus padres, con nombres y apellidos&#8212;, pod&#237;amos descartarlo ipso facto). Entre ellas estaba <em><strong>El Genovital</strong></em>.</p><p>Lamentablemente, esta no pas&#243; de la segunda ronda de selecci&#243;n, lo cual me sorprendi&#243; bastante porque si alguna de ese medio millar merec&#237;a llevarse el primer premio, era esta incre&#237;ble novela de ciencia ficci&#243;n. Peor a&#250;n, el concurso lo gan&#243; una novela que en tono mordaz (muy bien logrado, no voy a ser mezquino y restarle m&#233;ritos) repasaba los a&#241;os del primer gobierno de Garc&#237;a y los de Fujimori, reconstruyendo los cambios (y perjuicios) que ambos gobiernos le hab&#237;an legado a la sociedad peruana. S&#237;, era una buena novela, pero comparada con <em><strong>El Genovital</strong></em> era chancay de a medio. </p><p>Han pasado ya muchos a&#241;os de esa &#250;nica lectura, pero tengo muy bien grabados en la memoria la fuerza de sus im&#225;genes, la lobreguez de unos escenarios perfectamente descritos que erizaban la piel, de la permanente angustia de unos protagonistas por aferrarse a cualquier esperanza de vida en un mundo donde la vida est&#225; extinta, es una ilusi&#243;n. El planeta entero est&#225; sumido en un invierno nuclear que ya lleva un par de d&#233;cadas. Ninguna zona del planeta est&#225; libre de esta calamidad. Ah&#237; donde no hay una permanente lluvia radiactiva, hay extensas zonas donde descomunales tormentas el&#233;ctricas no permiten la vida, ni siquiera la de cucarachas o lagartijas. Como un dato escondido muy bien trabajado, nunca se nos dice porque ha ocurrido ese invierno nuclear y porqu&#233; afecta a todo la Tierra. &#191;Un meteorito como el que mat&#243; a los dinosaurios? &#191;Una est&#250;pida guerra nuclear que arrastr&#243; al planeta entero? &#191;O simplemente una invasi&#243;n de seres o par&#225;sitos alien&#237;genas que devast&#243; por completo la superficie terrestre? Este &#250;ltimo dato no es balad&#237;, porque los sobrevivientes est&#225;n en permanente lucha por la poca comida que existe con bestias irreconocibles, tal vez mutantes de las criaturas que exist&#237;an antes del invierno nuclear. Lo &#250;nico que permite vislumbrar la esperanza de un futuro posible es la existencia del Genovital, la firme creencia de que este existe y no es solo una leyenda, un mito para mantener la esperanza viva, latente. Pero nadie conoce su paradero, el lugar donde est&#225; ubicado o escondido el enorme banco gen&#233;tico de todo ser viviente que alguna vez existi&#243; en la Tierra y que permitir&#237;a empezar de nuevo, aqu&#237; o en otro planeta, es desconocido por todos. Nadie sabe con exactitud d&#243;nde est&#225; y c&#243;mo podr&#237;a usarse para revitalizar al planeta, a la raza humana. Sin embargo, un hecho trivial y casi est&#250;pido confirma no solo la existencia del Genovital, sino tambi&#233;n el lugar donde se esconde, el &#250;ltimo lugar imaginable del mundo donde esconder la &#250;ltima esperanza de la humanidad: un peque&#241;o pueblo de la sierra peruana. Esto desata una carrera desaforada y sumamente peligrosa, una guerra a muerte por lo &#250;nico valioso que le queda al hombre. De todas partes del mundo, o lo que queda de &#233;l, llegan al Per&#250; mercenarios, aventureros, cient&#237;ficos, profetas iluminados y los seres sin esperanza con la ilusi&#243;n, o la ambici&#243;n, de hacerse con la &#250;nica herramienta que les permitir&#225; seguirse llamando seres humanos. &#191;Qui&#233;n la ganar&#225;?, ese es el gran argumento (y vuelta de tuerca) de la novela.   </p><p>Como parte de la reserva y anonimato que exig&#237;a el concurso, nunca pude conocer el nombre del autor para animarlo a publicar su obra. Solo me conform&#233; con buscar la novela, a lo largo de los a&#241;os, en los escaparates de las librer&#237;as. Si al menos hubiese entrevisto que su perfecci&#243;n obedec&#237;a a otras razones que no eran precisamente literarias, el final de esta historia ser&#237;a otro. Si hubiese advertido el tono de profec&#237;a que encerraban sus p&#225;ginas, las migajas que dejaba en cada dato, en cada nombre y fecha de un futuro supuestamente lejano y ficticio. Si yo hubiera hecho bien mi trabajo y tenido el valor de enviar un informe y no un absurdo manuscrito, tal vez hoy no estar&#237;an tratando de derribar las compuertas de mi bunker y amenazando el &#250;ltimo vestigio de vida que nos queda.</p><p></p><div class="subscription-widget-wrap-editor" data-attrs="{&quot;url&quot;:&quot;https://elvicioimpune.substack.com/subscribe?&quot;,&quot;text&quot;:&quot;Suscribirse&quot;,&quot;language&quot;:&quot;es&quot;}" data-component-name="SubscribeWidgetToDOM"><div class="subscription-widget show-subscribe"><div class="preamble"><p class="cta-caption">&#161;Gracias por leer El vicio impune! 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